Taquicárdica. 19 de enero. Antes de que suene la alarma me despierto taquicárdica. Dedico unos minutos a relajarme y por fin me despido de las sábanas.
Desayuno reglamentario. Ya sabéis cuál, con doble de Nutella. Tenía una deuda pendiente con la Cursa de Sant Antoni y hoy la voy a saldar.

Hace semanas que decidí intentar mejorar tiempo en esta carrera, con renombre.
Se supone que es una carrera donde esto es posible. Lo confirmó Dani cuando coincidimos en Nassos. Me acuerdo de el blog maldito, lo consulto y efectivamente, invita a bajar crono. A toro pasado, yo misma os puedo dar al menos tres motivos: 1. es plana, 2. no estás en modo “rodaje” con zancada económica típica de época de medias o maratones y 3. número razonable de corredores: no es como otras de barrio que rondan los 1500 pero tampoco es un sálvese quien pueda de 10000 o más runners para una distancia corta.

De los cuatro sedentarios inscritos vamos dos, Joan y yo, y una pirata, Esther. Dani es baja por lesión y Xavi O. por exceso de gintonics.

En el cole donde está el guardarropa coincidimos los tres que vamos a correr (por cierto, estreno la sedentaria de tirantes, pero no hay fotos que den fe de ello). También tengo oportunidad de saludar a alguno de Prorunners. La organización buena, modesta pero muy buena, como el día anterior cuando había que ir a buscar el dorsal y bolsa con camiseta y obsequios. Gracias otra vez a los voluntarios.

Vamos al punto de encuentro a esperar a Xavi, porque no hemos visto el whats en el que decía que nanai. Los objetivos: Esther bajar de 60′, Joan y yo, bajar de 45′.
Empieza a llover y Joan y yo empezamos a calentar. Faltan 15 minutos para la salida. Esther va en busca de wc en un bar cercano. Después de 400 m le digo a Joan que yo también necesito wc. Nos deseamos suerte y voy al cole. Y sí tengo suerte porque estando a cubierto cae un chaparrón del quince. Me libro de parte porque hay que ir hacia la salida, así que toca empezar pollito. Intento verlos cuando paso por los últimos cajones (Joan perdió su chip y sale del 4, porque hasta que no los relacionan no tiene tiempo acreditado). Nada, no los veo. Estoy en el 2, rodeada de dorsales donde leo calaix 02, o 03, o 04…

Pistoletazo y a moverse. El primer km voy más o menos a ritmo, con cuidado de que no me arrollen, sobre todo en lo giros. Luego a ritmo y con cuidado de no patinar con la pintura del suelo y de no pisar charcos, que aunque lleve las H2O repel, no es neopreno. Veo corredores compañeros de entrenamiento los miércoles, y sobre todo ellos a mí porque el nombre está bien visible en la parte posterior de la camiseta. Al cabo del rato mi zapatilla izquierda pesa un kilo más que la derecha, porque otros corredores ya se han encargado de pisar bien los charcos. Paso el km 5 con retraso si es que quiero bajar de 45′. No cojo agua, porque no la necesito y porque perdería unos segundos.

El recorrido fenomenal para recortadores. Esta carrera es imprescindible para ellos. Hemos tenido unos cuantos giros, y los que quedan. Los chaflanes resultan irresistibles a algunos. Pueden hacer 200 m menos y ser felices con su tiempazo en 10000. Sí, Esther, me da igual pero no me da igual. Yo cojo casi todas las curvas bien abiertas evitando codazos de alguno demasiado concentrado en su carrera. Ha dejado de llover pero mi zapatilla derecha ya pesa tanto como la izquierda.

Me siento bien, pero no sé si voy a conseguir el objetivo. Paral.lel y sus inmediaciones se me atraviesan un poco, aunque adelanto a muchos, el parcial no es bueno (4’48”). No empiezo a apretar hasta que paso por el km 9. Miro el Garmin, que indica más de 9,1 así que el último kilómetro debería hacerlo a 4:05. Muuuy difícil, porque estoy a final de la carrera.

Paso por meta en 45’06”. MMP amarga (10″ menos). Objetivo no conseguido. Tan cerca… y tan lejos porque durante dos meses no voy a dedicarme a tiempo sino a acumular kms.

Enseguida llega Joan y vamos a hidratarnos y a buscar las bolsas antes de que lleguen más corredores. Esperamos a Esther. Ya más o menos cambiados y secos los tres vamos a desayunar al bar donde Esther se ha comprometido. Y palabra de sedentaria no es cualquier cosa 🙂

A ver si la próxima vez me atrevo a apretar desde algo antes.

Reyes
El equipo de sedentaris