Con el ánimo de ir siguiendo y participando en las carreras más emblemáticas de España, (Maratón de Barcelona, Jean Bouin, Mitja de Granollers, Behobia-San Sebastián, etc.), y a instancias de Silvia del COR, y de Iñaki de sedentaris.cat, nos liamos la manta a la cabeza y decidimos inscribirnos en la San Silvestre Vallecana, del 31 de diciembre en la capital del reino, la San Silvestre más multitudinaria de todo el estado.
Así que, reservar hotelito, para pasar tres noches en Madrid, y de paso, aprovechar para despedir el año en tan emblemático lugar de la Puerta del Sol. El primer contratiempo vino por parte de Iñaki. A pocos días de la salida, decide anularla, ya que una serie de virus encadenados van a visitar a su familia, y no se libra ni el “tato”.
El resto de expedición, emprendemos viaje sin más novedad. caso curioso, que para no perder la inscripción de Iñaki, se pasa a Joan, que por anginas no puede. Se da la opción a un familiar de Esther, que por tortícolis no puede. Finalmente pasa a la propia Esther, que se indispone a última hora y desiste… al final, asumiendo un cierto riesgo, tomo ambos chips, el mío en una zapatilla y el de Iñaki en la otra.(le gané por tres segundos)




Perfecta organización, lo que destaca en primer lugar es el servicio de guardarropa. Te ofrecen uno de pago, con entrega de la bolsa en la salida, y recogida a la llegada. Si no quieres pagar, te guardan igualmente la bolsa, pero eres tú quién has de entregarla durante el día en la meta, Vallecas. Recordar que se trata de una carrera lineal, desde el Santiado Bernabeu, hasta el estadio Teresa Rivero (Rayo Vallecano), aunque la carrera profesional termina en el interior del estadio, la popular no, sería imposible controlar la marea humana de 40.000 corredores, y lo hace en la calle Payaso Fofó. Este curioso guardarropa, consiste en una legión de furgonetas medianas de alquiler, en las que vas pasando, sin tener en cuenta ni dorsal ni nada. te acercas a cualquiera de ellas, y solo tienes que dejar tus pertenencias en la bolsa de la organización, y te la marcan con un número, y te dan el brazalete gemelo. Luego a la llegada, solo tienes que ir al número de furgoneta que te ha tocado, (27), y presentar tu brazalete. Muy rápido y eficiente.

La salida disponía de cuatro cajones, distribuidos en sendas oleadas separadas 15 minutos. Incluía una, a las 18 horas solo para mujeres. Aunque tenía rànquing para salir antes de las 18 horas, opté por salir justo después, ya que en ese cajón salía mi hijo y su chica, ya que era una carrera para disfrutar, olvidándose de las marcas por un día.

La salida espectacular. Como todas las carreras donde hace frío, la gente llevaba prendas que abandonaba en el lugar determinado, cuando ya no las necesitaba. Las prendas de las salidas anteriores, y las de las que se iba despojando el personal, volaban por los aires antes de salir, dando una nota ce color y humor antes de empezar a correr.



La salida con retraso, a los piés del Bernabeu, en Concha Espina, donde vereis un par de fotos mías, una de ellas con la verde. Hay un par de fotos de la organización, donde se ven planos generales de la carrera.

La sorpresa al salir, es que lo hace en cuesta, como para calentar rápido. Una vez coronado, ya enfila Serrano y a ¡ bajar !… No está exento el recorrido de obstáculos. Bordillos de aparcamiento, en los que hay que estar atentos, ya que te vienen de repente, si vas por el lateral de la carrera. De vez en cuando algún vehículo aparcado, y una especie de medianas, bordillos zigzageantes, que de verdad lo hacen peligroso. Casi mejor ir por el centro de la calzada.
En el Km. 2, nos espera Ani, que con el retraso de la salida, ya estaba pensando que no nos había visto. Le grito y nos vé, pero la cámara no está apunto y no puede inmortalizar el paso por María de Molina/Serrano. Más adelante, prosigue la bajada, llegamos a la altura de plaza Colón, y un poco más adelante, nos espera la Puerta de Alcalá, enfilando el centro, por la calle de Alcalá, en un tramo muy pequeño de la misma, hasta llegar a otro sitio emblemático, la plaza de Cibeles, abandonando ya el barrio de Salamanca. Allí oigo a una pareja hablar en catalán. Los saludo en la misma lengua. Luego en TV dicen carrera con 40.000 madrileños… bien, por un día he sido contabilizado como madrileño.
Luego giro a la izquierda y continuamos por el paseo del Prado. Al poco la otra plaza futbolera de Madrid, la plaza Neptuno.



Habiendo completado ya la mitad del circuito, pasamos hacia la plaza de Atocha, donde la estación del AVE. Enfilamos la avenida ciudad de Barcelona, y en un momento determinado, pasamos un scalextric por debajo. Es la M-30, y ese justo punto es el puente de Vallecas. La avenida cambia de nombre aunque sigue recta, Av. de la Albufera. Ya nos adentramos en el populoso barrio que da nombre a la carrera.Y el perfil cambia vertiginosamente. Empieza a subir marcadamente. El ritmo se va haciendo mas lento y se ve gente caminar. A esa altura, hay una especie de aglomeración, como un acordeón en la circulación de los coches. Que cosa más rara, pienso. Y es que hay unas tarimas con grupos musicales, y tanto en el km. 8 como en el 9, hay aglomeración. La gente se para a bailar… Les grito: “aquí hemos venido a correr, no a bailar”. Y es que es una fiesta, y la muchedumbre, está para celebrarlo.
Cuando la subida se empieza a notar en exceso, y las fuerzas a menguar, el recorrido gira a la derecha para dar un respiro. Es la calle, ya más estrecha, Sierra del Cadí. Caramba, parece un recorrido catalán. Ya muy cerca de la meta, enfilamos la calle del payaso Fofó, y justo unos metros antes de cruzar la misma, otro detalle que me gustó mucho. Pone “SALIDA corredores sin dorsal”. Bien es sabido la cantidad de gente sin dorsal que corren las carreras, y esta más. Pues a la llegada hay una salida de “escape”, para que salgan por ella, y no recojan bebidas y demás, que si no fuese así, de buen seguro se habrían agotado, con gente que no ha colaborado en la sustentación económica del evento.
 Y rápido a la ducha del hotel, que las campanadas esperaban.

Una carrera en la que no preocuparse por el tiempo, en especial si no sales de los cajones del principio, y muy bonita, que quedará en la retina por mucho tiempo. Aconsejable, al menos una vez en la vida!

Salvador
El equipo de Sedentaris